Y por fin puedo ponerme a escribir un post, después de pasar un par de meses en los que he pillado todas las enfermedades acabadas en “itis” posibles. La última fue la peor, el horror de todo diseñador/artesano/artista/ilustrador/menteinquieta…etc…:
CONJUNTIVITIS!!!!!! (grito de terror de fondo)
Además la peor que he pasado en mi vida, aún estoy recuperando día a día visibilidad. De rebote… se la pegué a David… y ale, como dos cegatos cuidándonos el uno al otro, solo espero que ya hayamos dejado de pegarnos cosas, todo empezó con otitis, pasó por amigdalitis, bronquitis, y de guinda del pastel conjuntivitis, arrrrgggg!!!! Pero hay contagios porque hay amor, tenemos que buscarle la parte buena al asunto
Por otro lado y cambiando de tema, os quería enseñar un detallito que les hice el año pasado por Navidad mi madre y mis hermanas y de paso dar ideas por si estáis buscando algo especial que regalar. Es uno de esos detalles que tienen historia detrás y que siempre que lo miro me hace sonreir:
En mi casa éramos mi madre, mis tres hermanas y yo, podéis vernos aquí, y cada una de nosotras nos acostumbramos a comer con un cubierto diferente (así era más entretenido poner la mesa). Tal es nuestro cariño hacia esos cubiertos de toda la vida, que aún ahora cuando vamos a comer a casa de mi madre (nos juntamos todos los viernes, lo llamamos “las reuniones de mujercitas”) buscamos con la mirada donde están nuestros cubiertos y ahí nos sentamos (menos alguna que también conserva su sitio, jejeje).
Esta afición es normal entre nosotras, pero claro… ahora hay cuñados, parejas y sobrinos que flipan cada vez que nos ven buscando “nuestro tenedor” o “nuestra cuchara” y rezan por no haber cogido alguno, porque no nos engañemos, con otros cubiertos, la comida no sabe igual.
A partir de ese sentimiento de “Casa de la mama” me colgué la cámara del hombro y me fuí a echarle fotos a todos las parejas de Tenedor-Cuchara de cada una de nosotras y de ahí encargué hacer unos imanes para recordar esa sensación siempre que abramos la nevera.
De lo sencillo que es parece tonto, pero las caras de todas al abrir el paquetito y ver lo que era no tienen precio
(y las caras de cuñados y sobrinos ni te cuento).
Lo malo de hacer las cosas corriendo en diciembre es que a veces no llegan los encargos a tiempo, y a mí me pasó. Se perdieron mis imanes y la empresa me los tuvo que volver a enviar. En reyes, en vez del regalo, se encontraron con un telegrama muy singular.








Pero eso no es todo!!!, en cuanto compras el libro pasas a formar parte del grupo Crocheter@s VIP, y de vez en cuando te llega a tu mail un regalito de Marisa en forma de ilustración, patrón, idea, etc… Una gozada vamos.
Las forma de las lápidas las hice con un cuchillo sobre la masa aplanada, el RIP también es nutella. En este caso las galletas tienen que ser largas porque la mitad irá introducida en el medio de la magdalena, para que aguante.







4 – Lápida zombie: Rescata el porexpan blanco de algún electrodoméstico, tele, o aparato grande (a la puerta de las tiendas de electrónica es fácil encontrar porexpan limpio y preparado para que lo usemos). Con un cúter, un poco de maña y paciencia vamos haciendo figuras con diferentes cachos de porexpan, yo hice una mano, una calavera y algunos tornillos cuadrados. Una vez hechas las figuras se pegan a una plancha de pórex que previamente hemos cortado con forma de lápida con RIP grabado y lo pintamos. Los sprays van muy bien para esto, pero aseguraos de poner algo en el suelo para no ensuciarlo y no acerquéis mucho el spray porque se lo come (si se quema un poco va bien porque le da un aire más viejo, pero mucho… hace que desaparezcan las formas… sí, a mí me pasó).
Si tenéis ideas chulas las podéis compartir conmigo en mi 











